¿Qué es una mala crianza? Ejemplos

Cómo definir la mala crianza de los hijos

La mayoría de la gente define la mala crianza de los hijos de dos maneras: por el comportamiento de los padres o por los resultados del niño.

Hay muchos problemas con estos dos tipos de definiciones.

En primer lugar, la paternidad de una persona puede ser juzgada injustamente sólo por su comportamiento, ya que éste no siempre refleja la intención.

La mayoría de nosotros no fue a la escuela para aprender a ser un buen padre. A menudo hacemos lo que sabemos, ya sea por nuestra propia experiencia o por observar o escuchar a otros.

No sabemos lo que no sabemos.

Incluso con las mejores intenciones, los padres pueden cometer errores. Cometer errores honestos no significa que sean malos padres.

En segundo lugar, la paternidad no puede medirse por el éxito o el fracaso de un niño porque hay muchos factores que afectan a su futuro.

Los niños pueden prosperar a pesar de una mala crianza, mientras que otros pueden flaquear incluso con una buena crianza.

No es raro que los malos padres se atribuyan el mérito de los buenos resultados cuando sus hijos tienen éxito a pesar de una pésima crianza. Justifican su mala crianza con lo bien que les va a sus hijos en lo económico o en lo profesional. A menudo ignoran las cicatrices psicológicas que han dejado en sus hijos.

Esto es una injusticia para esos niños. Los niños, no los padres, deberían tener el mérito de sobrevivir a una infancia terrible.

Por el contrario, a algunos niños no les va bien en la vida, aunque tengan buenos padres, porque hay otros factores que pueden afectar al desarrollo de una persona. Los padres no tienen control sobre estas cosas.

Qué es la mala crianza de los hijos

La mala crianza puede definirse de dos maneras:

1. Definición clínica.

Los psicólogos Unnever et al. definieron la mala crianza que puede causar la delincuencia como

  1. La falta de control o supervisión del comportamiento del niño
  2. No reconocer el comportamiento desviado cuando se produce, y
  3. El castigo caprichoso y excesivo del comportamiento desviado

Los delitos no son el único resultado de una crianza disfuncional; por lo tanto, necesitamos una definición más amplia.

2. Definición no clínica

La mala crianza se produce cuando un padre considera sus propias necesidades más importantes que los intereses de sus hijos.

Los malos padres toman decisiones que no son en el mejor interés de sus hijos.

Los malos padres suelen afirmar que sus malas decisiones son buenas para sus hijos.

Cuando se regaña a los malos padres, se enfadan.

Por qué es importante la mala crianza de los hijos

La crianza de los hijos puede parecer algo personal. Los padres tienen derecho a decidir cómo educar a sus hijos.

Sin embargo, los investigadores consideran que es el problema de salud pública más importante al que se enfrenta nuestra sociedad.

Una infancia pobre tiene un impacto negativo no sólo en el niño, sino también en la sociedad en su conjunto.

Desde el punto de vista físico, una mala crianza, como el maltrato o la negligencia, puede dañar al niño o ponerlo en situaciones peligrosas.

Desde el punto de vista psicológico, la calidad de la crianza de los hijos es un factor primordial para predecir su salud mental1 y su desarrollo2 .

Una crianza disfuncional puede provocar dos tipos principales de problemas de salud mental: problemas de interiorización y problemas de exteriorización.

Los estudios demuestran que la mala crianza de los hijos, especialmente los castigos agresivos, es una de las principales causas de los comportamientos externalizados que conducen a la delincuencia juvenil3.

Estos problemas pueden conducir a la delincuencia, la drogadicción o el alcoholismo en la edad adulta.

Una infancia pobre también puede conducir a embarazos en la adolescencia, abuso de sustancias, absentismo escolar y desescolarización4.

Saber reconocer y prevenir la crianza ineficaz ya no es sólo una cuestión personal, pues puede tener un profundo impacto en la seguridad y la estabilidad de nuestra sociedad.

Ejemplo de mala crianza

Aunque a todos nos gustaría pensar que los padres siempre tienen en cuenta los intereses de sus hijos a la hora de tomar decisiones, no siempre es así.

Utilizar el castigo como la mejor medida disciplinaria es uno de esos ejemplos.

El castigo es increíblemente eficaz para detener la mala conducta a corto plazo.

A menudo, los padres que castigan lo hacen por rabia. Además de modelar la desregulación emocional, tampoco ayudan a sus hijos a autorregularse adecuadamente.

Los castigos severos enseñan a los niños a adoptar actitudes punitivas, agresivas o violentas. Aprenden que la agresión o la violencia son aceptables como solución a los problemas.

Los niños con esta actitud y la falta de autorregulación dirigen sus emociones negativas hacia los demás mediante un comportamiento agresivo5.

Estos adolescentes son especialmente propensos a tener un comportamiento delictivo6.

Algunos padres argumentan que el uso de los castigos para la disciplina se inspira en el mundo real: si infringes la ley, te castigan y te mandan a la cárcel.

Esta es la base del sistema de justicia penal.

El sistema puede disuadir de cometer delitos, pero muchos delincuentes se esfuerzan por no ser capturados porque las leyes y el encarcelamiento no pueden hacerlos mejores personas.

La justicia penal no se ocupa de los intereses de los delincuentes. Su única finalidad es prevenir los delitos. El objetivo no es hacer que los delincuentes sean mejores personas.

En la misma línea, los padres que castigan a sus hijos pueden detener su mal comportamiento por el momento. Pero utilizar el miedo para reprimir el mal comportamiento sólo funciona a corto plazo. No enseña al niño el autocontrol adecuado.

El castigo tampoco inspira al niño a ser mejor persona. Por el contrario, hace que el niño se enfade y se vuelva odioso.

El castigo rutinario no es lo mejor para los niños.

Sin embargo, muchos padres se niegan a renunciar a ella, incluso cuando existen alternativas mejores, como la crianza positiva.

Ninguna prueba científica sobre los efectos nocivos de los castigos severos puede convencerles de lo contrario.

Estos padres prefieren la comodidad y el alivio de la ira (sus propias necesidades) a dedicar tiempo y esfuerzo a enseñar al niño un comportamiento adecuado (el interés del niño).

Este es un ejemplo de mala crianza.

Quién puede decidir

Un hijo adulto puede juzgar una mala crianza.

El consumidor final de la crianza es el niño. Un hijo adulto es el más capacitado para juzgar la calidad de la crianza porque él mismo ha recibido esa crianza.

La sociedad también puede juzgar una mala crianza cuando un padre prioriza su propio interés sobre el de su hijo y le perjudica intencionadamente.

Reflexiones finales sobre la mala crianza de los hijos

Ser un buen padre es difícil, pero no imposible.

Ser buen padre no significa que un padre tenga que ser perfecto.

Una crianza suficientemente buena puede criar hijos felices y sanos.

Significa que un padre antepone los intereses de sus hijos a los suyos propios, en la medida de lo humanamente posible.

Eso es todo lo que hay que decir al respecto.

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